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 Historietas de Cid

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MensajeTema: Historietas de Cid   Dom 01 Ago 2010, 9:43 pm

"Un millón de moscas no pueden equivocarse, comamos mierda" -Memorias de la voz popular, Don Mud.


Y suena el despertador o una sirena o un disparo o unos jóvenes ruidiosos(haciendo cosas que sus piojosos padres debieron enseñarles de un modo grotesco). Un hombre de 56 años no debería aguantar esta clase de situación y tendría que tener un respeto. ¿Desde cuándo el mundo es justo? Pero no tengo tiempo para autocompadecerme, si no trabajo me moriré de hambre… en el mejor de los casos.
Desde que nací no he conocido otro mundo más que este, un mundo sucio y pestilente, lleno de pintadas , basura, meretrices y drogadicción. De pequeño todos éramos demasiado jóvenes para saber que sin estudios no hay futuro, y cuando crecimos fue demasiado tarde para estudiar. Yo soy el que limpia los excrementos de vuestras potas, yo recojo vuestros preservativos usados… y por eso la gente me llama Mud.


Como todos los días tengo que aguantar la palabrería del supervisor, gerente o como quieras llamarlo… Todos tenemos uno de esos, es un hombre más alto que tú, que viste mejor, con mejor cara y por encima de todo es el que te dice lo que tienes que hacer. El señor Friedich Leensehenter tiene la costumbre de quejarse una y otra vez de que el no estudió una ingeniería superior para acabar en un trabajo como este y que las personas de su talla no deberían trabajar en un sito tan putrefacto. Cada vez que oigo algo así siento auténtica repugna, para mí este es mi mundo, es mi casa, y soy un patriota de lo poco que tengo por decirlo de algún modo.
Señor Volsungo, -Escupió con una voz aguda y melódica que rozaba lo hilarantemente femino- se ha roto una cañería de desperdicios domésticos- así llama a la mierda- y usted es el más indicado para limpiarlo por su eficacia en su labor-Los demás se han negado, traidores lameculos. Ojalá se les atraganten los pelos.
Por supuesto, mi trabajo es mi satisfacción-¿Cómo es posible que fuera incapaz de entender la ironía en mis palabras? Creo que le da igual lo que diga.- Ahora mismo partiré hacia allí en cuanto me de los datos.
Oh, por supuesto –Y miró el ordenador en donde claramente, debía de volver a estar ligando con alguna cría inocente que no sabía quién era- Y siento añadirle que no se le añadirá comisión por este trabajo- A él si deberían limpiarlo, y no a la mierda, él molesta mucho más.

El “mudmovil” o mi vehículo de última generación no-contaminante que funciona gracias a los desechos orgánicos de mamíferos bípedos… se retrasó. Cuando llegué había dos niños a la luz de una farola jugando a lanzarse bolas de mierda como si se tratara de nieve. Alcé las manos para echarles y según abría la boca vi su diversión, como reían unos famélicos críos vestidos con harapos y tirándose mierda… la imagen era triste y alegre a la vez. ¿Quién era yo para quitar a esos niños la poca felicidad? No, esta vez no limpiaría la mierda. De algo hay que morir.




-Fixed-


Lo justo prevalece, es una ley evolutiva. Del mismo modo que solo sobreviven los animales más fuertes, solo se mantienen los sistemas justos y eficientes. La humanidad no puede escapar a las leyes de la naturaleza, los débiles perecen y los fuertes sobreviven. Yo soy el futuro, yo prevalezco -Discurso ante la junta directiva, Alexander Hass.


El edificio tenía forma de Torre de Babel, con forma de cilindro descansaba el recinto principal y a su alrededor una pirámide elipsoidal que disminuía su tamaño hasta alcanzar el cielo en un punto demasiado lejano para ojos humanos. Un edificio digno de ver, y solo los más dignos podían entrar en él.
Alexander era la gran promesa del mañana, un hombre moreno, alto y porte atlético. Siempre andaba recto y con derecho a llevar la cabeza bien alta, sus logros le avalaban.
Cuando entró en el edificio el personal de recursos humanos le recibió…No, más bien celebraron su llegada, la llegada del hombre capaz de mejorarlo todo.
Alexander pertenecía a una familia aristócrata que poseía las mejores tierras y los mejores genes. Alexander era lo mejor de aquella familia, con 36 años aparentaba ser un joven de 20 años, su familia solía vivir más del doble que una familia normal. En esos 36 años Alex había estudiado todas las culturas de la tierra, todos los conocimientos que estas poseían. Su sonrisa resplandecía casi tanto como su mente mientras aceptaba elogios de sus futuros empleados.
Hoy, tras años de duro estudio y dedicación estoy por fin preparado para añadir mi pequeña contribución a la gran empresa de la humanidad.-Hablo con voz grave y potente a todos los allí presentes, que asombrados sonrieron al recordad la edad del nuevo director de producciones industriales-. Sé que el mañana será mejor, siempre lo es. Espero que todos ustedes estén tan preparados como yo para llevar a cabo todos los futuros proyectos que N-Come necesita. No les defraudaré, juntos mejoraremos la perfección.
El discurso continuó, y la gente le escuchaba y aplaudía más por miedo que por respeto. No era ningún secreto que las aspiraciones de Alex no terminaban ahí, él quería el mundo, quería un hueco en la historia. Y parecía que se lo merecía.


El primer día que se incorporó al trabajo despidió a más de 2000 administrativos, él no los necesitaba. El segundo día reinvirtió el dinero destinado a nuevo personal a nuevos centros de producción y a investigación y desarrollo. El tercer día prometió que la producción se duplicaría en el plazo de un mes.
En 2 meses N-Come ya tenía el monopolio de toda la producción alimenticia y de bienes domésticos de toda Eurasia.
En tres meses el director de recursos físicos murió en extrañas circunstancias. Alexander fue ascendido. Nunca nadie había escalado tan rápido puestos en esa empresa y lo peor es que a la junta directiva le gustaba.

Mientras yacía con 3 exhaustas mujeres en la cama sólo sentía una cosa, impaciencia.






“Cuando llegan presos hay inocentes, cuando salen no”. Palabras en el Muro, Anónimo


4397 noches sin luz en este agujero. En una semana los recuerdos de un pasado diferente y el futuro se unirán en un nuevo presente y el presente se perderá en un futuro pasado-Nunca nadie ha tenido claro si este hombre deliraba o era un visionario, escribir con sangre en una pared no solucionaba el dilema- Soy inocente, soy inocente, soy inocente, soy inocente, soy inocente. Y disfruto matando. Dios sabe que jamás hubiera puesta las manos en esas benditas criaturas, murieron de forma infame y terrible, ojalá el culpable esté muerto.-Según la ley, él era el culpable-Y solo Él sabe que esos temibles ojos que me niegan la comida del día sin ninguna duda están ahí para alimentarme a mí-En una cárcel-pozo, no hay huída posible. En una madriguera de conejo colosal, los presos se apiñan en grupos armados, se matan entre los miembros de los grupos para mantener su territorio y la supremacía. Los pocos que no tienen grupo, simplemente acaban muriendo al no tener de que alimentarse. –Solo yo, mi propio Dios pude haberme iluminado con tal conocimiento, solo gracias a mis dotes divinas he podido sobrevivir y evolucionar en un sitio como este, y dentro de poco seré libre. Leed mis palabras, quizá algún día con leer estos murales entendáis la diferencia entre un hombre y Dios-Encontró otra solución… por la noche no hay ninguna luz encendida y la luz de las estrellas no ilumina una tierra tan profunda y a veces algunos presos desaparecen. Él es la causa, simplemente ahora prefiere la carne poco hecha.


El coronel de presidio Delacroix llevaba años supervisando aquel pozo de seres inmundos, considerados por algunos rojos estúpidos como seres humanos. En su opinión esos presos debían pasar directamente a las fábricas procesadoras de abono y alimentos y que al menos su carne y huesos sirvieran de algo, pero tenía que respetar las órdenes. Al llegar a su plaza de observación estática por encima del agujero de conejo de la cárcel, vió la cantidad ingente de cadáveres apiñados. Y supo que le tocaba un mal día.
A las 6 horas se presentó el equipo de limpieza equipados con maquinaria pesada (tanto para mover los cadáveres como para aplacar todo intento de huída) y llevaron ante él los cadáveres para comprobar si algún preso loco quería acabar con su vida antes de tiempo, todos muertos. Según se iba el camión con los cadáveres y aunque solo fue un apunte visual… un muerto que llevaba unas 2 semanas descomponiéndose por su estado de putrefacción le guiñó el ojo, este trabajo vuelve loco a cualquiera.

-¿Has leído el periódico cariño? –Preguntó un agradable hombre siempre sonriente, con un enorme bigote que sobresalía por encima de sus labios carnosos.
-Sí mi amor, algo realmente horrible. Pobres hombres… Además unos trabajadores como tú y yo, me pone los pelos de punta.-En el periódico sin foto y en primera página, se hablaba de unos 6 cadáveres, los pobres hombres sufrieron destripamientos y desgarros en sus intestinos, mientras aún vivían.



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Es el peor de los tres, pero lo he escrito casi automáticamente sin pararme a pensar que hacía xD





“En donde yo vivo solo hay dos clases de seres, los que producen mierda y los coprófagos. La mierda tiene aspecto de saber casi tan mal como realmente lo hace”. Diario, Don Mud





La luz se colaba por la ventana y no le dejaba dormir, no había podido dormir en toda la noche. Debido a un irreversible cruce de cables había abandonado su puesto de trabajo. El señor Friedrich debía de estar gritando con voz de gnomo y espoleando a sus ex-compañeros para que tomaran medidas frente al pobre Mud.
¿Cuándo se darían cuenta de que iba a haber una explosión? Los vapores y desechos nauseabundos tratados químicamente reaccionan con el aire formando gases orgánicos inflamables, esto resulta especialmente grave si se piensa que las cañerías esta vez actuarían de “tanque de almacenaje”. Le quedaban pocas horas.





El cabo de policía Matute estaba harto de ser el niño de los recados y que le mandaran a hacer solo esta clase de cosas, siquiera podía conducir el coche de patrulla. Hoy por fin le habían dejado llevar pistola, se sentía orgulloso y aliviado; y más después del ataque grave sufrido por 3 vagabundos.
El sargento siempre había sido un hombre recto y duro incapaz de entender que detrás de los nombres y los papeles había seres humanos, a Matute siempre le tocaba dar las malas noticias. Hoy iba a mandar a un pobre empleado (como él) a los juzgados solo por haber desatendido su puesto de trabajo.
Cuando llegó al lugar (resulta difícil llamar a eso “edificio” o “casa”) vio que estaba siendo sujeto por alguna especie de ser extracorpóreo… o no tenía sentido que un sitio así no se cayera, empezando por la entrada al portal que era una grieta por la que había que pasar lateralmente, con el número del portal pintado con un grafiti encima.
Cada piso tenía una altura exacta de 1.75m , el sargento matute medía 2.10 m y se sentía como un niño en un castillo infantil, mientras subía las escaleras se percató de que había varios cabezas asomadas en puertas y grietas observándole con ojos de cordero, ahora se sentía como un zorro cazando topos en su madriguera.
4ºC, por fin llegó al piso y llamó a la puerta con solemne cuidado. Se oyó una voz vieja y aquejada, y pasó una eternidad hasta que la puerta se abrió; ningún anciano anda tan lento, anduvo con parsimonia a propósito.







Cuando Mud abrió la puerta vió a un gigante de manos como su cabeza y ancho como dos cuerpos, con unas cejas más pobladas que toda su cabeza apenas tuvo tiempo a reaccionar. Quizá fuera por el susto o porque siempre quiso usar el talador así, pero el caso es que así ocurrió. Con una velocidad y puntería poco propias a su edad logró atinar con el taladro entre ceja y ceja, ayudó que el hombre fuera claramente encorvado hacia delante.
Entonces vio el uniforme de policía, y entonces se oyó una explosión lejana. Se sentía sucio y aterrado, pidió perdón miles de veces pero el hombre no se levantaba, sentía como si las paredes de su casa se le echaran encima. Bajó corriendo por las escaleras como un ánima atormentada por demonios perversos y atravesó la grieta del portal como un león de circo. Un grupo de niños se reían mientras que su madre con un vestido ominosamente descocado para una señora de su edad le miraba con el desprecio que se mira a un perro defecando. Mud no tenía tiempo para lombrices de mierda y se introdujo en el primer coche con las llaves puestas que vio, nada más cerrar la puerta se volvió a abrir y unos brazos fuertes y musculosos le sacaron y comenzaron a machacarle como los martillos de un herrero. Sangró y notó como sus huesos crujían y se partían. Hubiera deseado quedarse inconsciente, no fue así.





La inmunidad de honor que se concedía a los hombres de su rango le permitía esta clase de distracciones, por supuesto él no consideraba a los de esta clase personas, eran simples molestias. El coronel Delacroix no tuvo ningún remordimiento en pegar a un ladrón de coches tan nefasto como ese y pese a su edad se mantenía más en forma de lo que pensaba aunque sintió un pequeño cosquilleo en sus nudillos al romper la mandíbula al ladrón. Se manchó de sangre, gracias a dios no iba de uniforme.







Por favor… soy… un buen hombre… no me lo merezco…-Después de esto finalmente Mud quedó inconsciente-.







Este capítulo es duro de leer... es el más horrible sin dudas... podeis saltároslo y así mantener algo de misticismo sobre Mud.
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“Los hombres cuando pasan por una situación difícil se fortalecen, los animales solo sale heridos y se lamen las heridas. Los grandes hombres son gente férrea y recia, fortalecidos por su vida” Palabras a nuevos reclutas. Coronel Víctor Delacroix.



El cuartel central de policía tenía una actividad frenética, Aunque el edificio era enorme con espacios inmensos y despachos sin puertas no cabía nadie más y apenas había sitio donde moverse ni lugar ninguno para escapar del ruido ensordecedor de las voces. Después de la explosión debida sin ninguna duda a un sabotaje terrorista preparado concienzudamente.
El Comisario (o General) Nikolay Bronstein estaba gritando al Segundo Davidovich tras una pila tan grande de papeles que el Segundo apenas podía ver sus ojos y su cabeza perfectamente lisa y dura. Suficiente para tener miedo hablando con quien hablaba.

No quiero que su falta completa de creatividad y fortaleza les impida encontrar al culpable, quiero un hombre más eficaz y lo quiero para ayer–Habría gritado, con guirigay o sin él, por desgracia para Davidovich ahora gritaba más alto que de costumbre–.
Pero señor, nuestro mejor hombre está en una misión que el mismo considera intransferible, supongo que ya habrá visto los periódicos…– Después de comenzar a hablar, sintió como todo su valor se le escapaba para nunca volver.–
¡Por mí como si está en Marte! Quiero a ese hombre, su puesto está en juego Segundo, no se falle a usted mismo.–Terminó sentenciando el General. El Segundo no sabía si saludarle o salir corriendo… optó por salir corriendo, demasiado miedo. Nikolay quería a hombres con cojones, tendría que haber despedido al segundo hace tiempo–.




Le habían engañado por primera vez en toda su vida (que el sepa). Ese maníaco se “vistió” con la piel del hombre muerto y gracias a eso pudo pasar el escrutinio visual y de tejidos previo al transporte de cadáveres. Gracias a su error, a esa trampa; habían muerto ya muchas personas y la culpa era toda suya… No, la culpa era de ese monstruo.
El Coronel Delacroix juró que le capturaría, mientras revisaba una y otra vez las fotos de esos hombres… esos buenos hombres asesinados tan cruelmente, y todos los de después… Sentía una sensación de desplazamiento y vacío inmenso, y repugnancia. Era un ser indescriptible, le repudiaba, no podía ser humano.
No tenía tiempo para ver la televisión, escuchar la radio o leer los periódicos. La carta que llegó del cuartel central no fue una excepción. Tenía trabajo que hacer



Mud estaba en una camilla, eso era bueno, una camilla acolchada cómoda y reconfortante… eso era muy bueno, al fin y al cabo no estaba muerto.
En esos momentos le hubiera gustado contar que una comunidad de mujeres que no habían visto nunca a un hombre en sus virginales vidas le recogió y le salvó la vida… pero era poco probable… También le hubiera gustado que hubiera sido un grupo de tullidos atormentados por el mundo exterior y con una preciosa y feliz comunidad de pequeños amorfos… La realidad era más triste, Cuando logró abrir un ojo había un ¿enfermero?. Cuando Volvió a abrir el ojo había muchos y una potente luz en su abdomen… Cuando logró despertarse de nuevo solo veía con un ojo… y notaba una sensación de picor y calor en el abdomen. Le habían quitado algo dentro de él y un ojo... Cuando se echó las manos a la cara notó una sensación horrible en donde debía estar su mano. Eran comerciantes de órganos. Se desmayó.
Eso era malo, muy malo, terriblemente malo.



Dicen que la parte más rica en un mamífero son sus carrillos, pero los mamíferos de los que se estaba alimentando apenas tenían carrillos y prefería probar guisos con más salsas y especias hasta poder tener algo mejor. Siempre tuvo un gusto refinado y sibarita por el arte en todas sus facetas y para él el arte culinario era tan bello como una danza en manos del artista apropiado. Después de haber pasado un lamentable periodo sin poder alimentarse decentemente esa comida bien merecía su precio, aunque le estaba saliendo bien cara.
Como entendía de cualquier arte se dio cuenta de lo exótico e intrigante que sería poder observar al animal sacrificado mientras se alimentaba de él, para observar como la naturaleza, el Dios antigüedad proveía de todo lo necesario. Se sorprendió al ver como el animal se despertaba, debía de ser un animal realmente fuerte para no estar muerto, los médicos hicieron un trabajo excelente.
Le hubiera gustado preguntar al animal que sentía al estar en esta situación, pero al fin y al cabo era un animal y cuando le habló solo contestó ruidos incomprensibles, aunque finalmente logró obtener su silencio cuando le ofreció su plato de comida, al fin y al cabo llevaba tiempo sin comer.
Lo que estaba ocurriendo era tan irónico… realmente era arte.




Mud no se lo podía creer esto era horrible, ese hombre le estaba hablando de la belleza en el arte y en las relaciones entre seres superiores e inferiores… Nada de eso tenía sentido y tenía tanta hambre… La comida estaba algo cruda, pero estaba realmente deliciosa, aunque le costó comer con solo una mano no tendría más remedio que acostumbrarse, tenía que acostumbrarse para sobrevivir. El ¿cordero? Estaba realmente delicioso, y tenía un toque dulce que contrastaba con la salsa de higadillo, jamás había probado nada igual.
Comió tan rápido como pudo, comía como un león hambriento, y miró a su domador con cara hambrienta que le arrojó los huesos de la comida al plato como si fuera un perro hambriento. Eran las falanges de una mano humana…
Y entonces se dio cuenta… lo que acababa de ocurrir era tan suciamente depravado… se estaba bañando en mierda como un cerdo, y disfrutaba con ello… Sintió una serenidad por dentro absurda y sin sentido.

Me habéis salvado la vida, algún día os lo pagaré como os merecéis– No reconocía su voz, tenía la sensación de que le habían quemado por dentro– Me llamo Mud, gracias a ti hoy se algo muy importante – Él ya había comido mierda, gracias a esto ya tenía claro que él mismo no era mierda y que sabría señalar con el dedo qué (o quién) sí–.








“Hay muchos tipos de marionetas, algunas necesitan más hilos que otras. Cuantos más hilos tenga la marioneta, más fácil será que ella te maneje a ti”. Citas privadas. Alexander Hass





Eran 12 hombres ancianos embutidos en trajes oscuros completamente iguales pero que eran completamente diferentes entre sí. Cada uno de ellos tenía un aspecto físico tan diferente como su mente y trabajo en la organización. El más anciano de todos ellos hablaba con una voz ronca y arrastrada, como si estuviera sacando las palabras de un pozo seco:

Durante décadas la empresa ha progresado gracias a nuestros esfuerzos. Todo esto habrá sido en vano si es dirigida por los hombres inadecuados. Debemos repudiar todo lo que ese hombre representa, no es digno de entrar en esta sala. Sus actos demuestran su falta completa de escrúpulos y… – Nadie en esa sala le escuchaba, cuándo Alexander entró por la puerta ellos aplaudieron y simplemente le ignoraron, habían preferido a ese loco antes que a él–.






Cuando Alex entró en la sala de los hombres que guiaban la economía del mundo podía sentir las pequeñas cámaras disimuladamente ocultas que grabarían cada una de sus palabras y gestos, si sabía usar eso a su favor todo sería una partida de ajedrez en donde él tuviera todas las piezas… Estaba convencido de saber qué intenciones tenía cada uno y como trabajar con ellas. Cuando recibió los aplausos no cambió su sonrisa ni su gesto hasta que pararon, llegó el momento en donde tiraría de todos los hilos como quería, sabía todos los vicios de cada uno de ellos y como hacérselo saber sutilmente, incluso la implicación de cierto anciano en un aparatoso accidente... gracias al cual él tenía esta posición. Era curiosa la situación de ese anciano viendo como su nieto muerde la mano que le da de comer.
Su discurso comenzó, un discurso brillante e hipnótico con un trasfondo personal que solo captarían individualmente. Estos hombres no estaban a su altura, no tenía tiempo que perder. La historia le ansiaba a él casi tanto como él a ella, y se acercaba el momento de escribirla con su propio puño y letra.






Dominic Hass, el hombre más anciano de la junta directiva poseía una astucia natural y una propensión a mentir propia del mejor jugador de Póker del mundo. Él siempre había sido un mandado, y jamás esperaba tener tanta responsabilidad como aquella sobre sus hombros, debía de encontrar a un hombre digno y capaz de frenar a una “abominación” como era Alexander. Al pobre señor Ustinov, Jean Paul Ustinov; un hombre sin ninguna clase de ambición, pasión o coraje esta misión se le antojaba ridícula, era una tarea titánicamente estúpida. Ustinov sabía que no era el hombre adecuado para buscar a nadie, pero Dominic lo había planeado todo y en cierto modo le salvó la vida y se lo debía por todo lo que había hecho por él desde que entró en esa empresa, no era un buen trabajador pero esperaba que la lealtad siguiera siendo la moneda de cambio más valorada.







Todos le habían entendido, no cabía la menor duda. Ahora él volvería a su vulgar trabajo, aunque había visto algo interesante: El incidente con explosión en uno de los barrios “menores”. Sabía que si esos inútiles fueran conscientes de su precaria situación echarían la culpa a sus superiores, ya había ocurrido con anterioridad en la historia. Debía de redirigir su odio a otro enemigo al que tendría que temer…
El obsoleto terrorismo sería el bálsamo para la situación, mandaría a sus propios agentes a ocuparse de todo lo necesario y preparar la obra de teatro, sólo necesitaría a un cabeza de turco. Después ayudaría a los “apestosos” y le verían como un salvador.






“Las ideas, como las plantas, crecen mejor cuanta más mierda hay”. Memorias de la voz popular, Don Mud.





6 meses de duro trabajo y Ustinov no había logrado encontrar al hombre adecuado, ni siquiera sabía quien sería. Tenía dos candidatos pero le había sido imposible contactar con ninguno de ellos. Actualmente se encontraba investigando a uno de ellos, un pobre hombre falsamente acusado de terrorismo que en un ataque de pánico mató a un policía. Llevaba ya 1 semana instalado en la vieja casa de ese hombre y apenas sabía nada sobre él, solo un apellido. La casa tenía muchos objetos necesarios, muchos abrelatas, muchas sillas, muchos cojines, muchos palillos. (Especialmente muchos palillos). ¿Qué clase de ser humano tendría una casa así? No tenía cuadros, ni fotos ni recuerdos de su vida, ninguna habitación estaba decorada ni un ápice (ni siquiera decorada con la espartana idea de la no decoración).Nada.
Ese hombre debía de ser una persona vacía (o terriblemente pragmática, pero tantísimos objetos tampoco tenía sentido). Parecía como si realmente no viviera ahí y todo fuera un engaño, el chivo expiatorio perfecto. Pobre hombre. Y sin embargo actualmente...








Dicen que el trabajo realiza al hombre, personalmente me parece mierda envuelta en forma de regalo: “trabajad por vosotros, que es algo genial”. Y encima se lo creían.
Fue tan terriblemente fácil reclutar trabajadores descontentos que tuve la sensación de que me daban la razón como a los locos. Mi aspecto no imponía ninguna clase de respeto ni imbuía de fuerza, más bien inspiraba cierto sentimiento extraño hacia la eutanasia. Pero mi mensaje parece funcionar, aunque con un “mandarlo todo a tomar por culo” hubiera funcionado supongo.
Durante un tiempo solo tuve trabajadores realizando sabotaje industrial, pero gracias a los carteles “publicitarios” de la policía logré acceder a un público más ”cultivado”.
Los primeros hombres hartos de la gente, o del mundo, ¡o la vida en sí misma! Comenzaron su propio camino cuando comenzé el mío, simplemente tuve que ponerme delante de ellos y ya sabían que pensábamos en lo mismo. El día ha llegado, vamos a coger la mierda y metérsela por el culo a los que nos la echan encima. Realmente estoy pletórico, ya siquiera hace falta que mueva un dedo, esos hombres me consideran una especie de mesías. Quizá lo sea, “el mesías del Dios de la mierda” suena un título interesante para el futuro que pienso crear.








El significado de “Don Mud” había cambiado drásticamente, algunos le consideraban como un profeta y otros como un monstruo, terrorista… Y encima él no comenzó todo esto, quizá tendría que haberle dado las gracias al que puso la nube de mierda sobre su cabeza, y la hizo granizar. Llegó el momento de hacer cambios, la mayoría de los terroristas se dedicaban a amenazar y poner bombas que apenas mataban y a amenazar más. Su idea era diferente “hacerse un camino a cañonazos” era la idea básica del plan. Su plan no era “invertir” el ecosistema político como otros hicieron anteriormente en la historia, él iba a cargarse todo el sistema lo que viniera después parecía no importarle.








El Ex-Coronel Delacroix se había convertido en un prófugo de la justicia, le habían acusado de traidor al considerar más importante la búsqueda de un monstruo con cuerpo humano que la de cazar a un “Don Nadie”, era imposible que ese hombre hubiera saboteado nada. ¿Cómo podía haber seguido tantos años a sus superiores sin darse cuenta de su absoluta estupidez?
Pero él era diferente, era un Halcón duro y recio cazando, no un burócrata estúpido. Si el asesino disfrutaba matando y vejando cadáveres (comiéndoselos), acudiría a la fiesta de fin de año y Delacroix caería sobre él desde el aire. Había tenido que pedir la vuelta de todos los viejos favores que hizo, estaba seguro de que habría merecido la pena para el equipo que ahora tenía en sus manos: Helicóptero, ametralladora, visión infrarroja, y unas cuantas sorpresitas que usaría si todo salía mal. Nunca había considerado las armas como algo tan importante, pero a un monstruo no se le mata con solo la voluntad.







La gente se pegaban los unos a los otros como hormigas hambrientas en la plaza central de la ciudad. Estatuas enormes representando el acuerdo entre los líderes políticos y las grandes empresas económicas sostenían un enorme reloj. Faltaban 2 horas para el fin de año y el General de policía Bronstein había revisado cada milímetro de toda la plaza buscando cualquier detalle que indicara un ataque de sabotaje de esos terroristas. Todo vacío, algo se le escapaba y algo muy gordo iba a pasar, lo sentía en sus carnes. Y ahora, sus subordinados lo sentían en las suyas, si hubiera tenido un látigo lo hubiera usado en esos momentos.








Este hombre se sentía su propio dios y su propio y único protegido, su mente tenía claro lo que los terroristas iban a hacer, él hubiera hecho lo mismo. Pero ahora el arte de la ironía le había llamado… iba a cazar a su cazador. Sabía que en aquel tejado, tarde o temprano le vería, los depredadores no pueden evitar mostrar su presencia aunque acechen. Dios siempre le proveía de todo lo necesario, y este rifle francotirador era justo lo que necesitaba y la cena estuvo deliciosa. Todo era perfecto.







Había olvidado el trabajo de su padre como carpintero primero, y en una fábrica de palillos después (cuanta hambre pasó…), había olvidado el amor de su madre por los pequeños objetos, siempre lo llenaba todo de cosas necesarias diciendo “por si alguien las necesita algún día” pero nunca olvidará toda la demás mierda. Esta noche las cosas iban a cambiar. Sus hombres ya se habían desplegado. Don Mud iba a tener un hueco reservado en la historia después de esto.




A veces Mud se narra a si mismo, y a veces se narra en tercera persona y dependiendo del personaje el narrador sabe y piensa unas cosas u otras. Es debido a que en cierto modo Mud es el protagonista de la historia.



“La humanidad está enferma, enferma de riqueza (no de pobreza), enferma de paz (no de guerra) y sobre todo enferma de salud. Cuando yo estoy enfermo no quiero que el sano me cuide como a un bebé y me dé mimitos, quiero que el sano esté como yo”. Diario Don Mud



Había algo más que gente, una entidad extracorpórea que hacía a todo el mundo feliz y alegre, todos atentos al momento esperado en la fiesta. Se agarraban los unos a los otros, borrachos de alcohol y de fiesta derrochaban su dinero como si ardiera en sus manos, el dinero y el trabajo no importaban en ese momento.
Los más adinerados estaban en las terrazas de los edificios de la plaza, viéndolo todo desde la tranquilidad de sus familias y amigos en fiestas privadas y los “menos adinerados” estaban juntos como si fueran todos uno mientras los ricos decían palabras oportunistas por la megafonía instalada, todavía audible pese al guirigay de voces y música.
Entre los pobres destacaban 5 personas, gente normal festejando y riendo como todos los demás, con suficientes explosivos en sus intestinos como para hacer volar una puerta blindada. Pero eso no lo compartían, habían compartido su trabajo, su dignidad, su vida… y ahora compartían esa falsa felicidad. No dirían nada, dentro de ellos el rencor pintaba una línea entre los que eran como ellos y los que no, si con su muerte mataban a sus enemigos morían felices. Eran casi fanáticos… fanáticos de la religión de su propia justicia.
A mucha distancia, en un camión de basura robado Don Mud fumaba y tosía (más lo segundo que lo primero) y contaba de cabeza el tiempo que quedaba, siempre le gustaron los fuegos artificiales.



Delacroix miraba de lejos sin apenas poder ver nada, había viento y una muchedumbre que hace siglos hubiera sido suficiente para crear un imperio, si el caníbal estaba ahí no podría verle.
Se distrajo unos instantes cuando oyó la voz del alcalde, suficiente como para ver iniciarse todo. Una mujer embarazada saltó el cordón policial y fue corriendo hacia el alcalde, los guardias no se atrevieron a saltar sobre la embarazada por miedo a herir al bebé y de repente ella explotó. Una explosión macabra y cruel, los pedazos de seres humanos cayeron en las proximidades mientras la gente gritaba de pánico (y horror). El alcalde y su séquito estaban descuartizados, la gente comenzó a correr cuando 2 explosiones más sucedieron. El helicóptero bajó a la zona de la primera explosión para ver si podían salvar a alguien, y metieron dentro del helicóptero a un niño con las dos piernas cercenadas, el niño no dejó de llamar a su madre hasta que llegaron al hospital. Era horrible.



Los gritos de pánico elevaron el ruido más de lo soportable, más todavía que el nivel del griterío durante fiesta blasfema y antiestética. Gracias a eso la risa no se oyó, una risa plena y feliz de un hombre que acababa de encontrar lo que quería, acababa de encontrar en qué helicóptero viajaba su presa. Lo que había ocurrido en la calle carecía de las sutilezas que el arte requería, no quería prestar atención a una obra de trabajo tan inexperta, ahora tenía entre manos algo mucho más bello. Desde el tejado, se sentía más cerca de Dios, cuando paró de reír sonrío beatíficamente, todo salía según los designios de la deidad suprema, él.




Como ratas siguiendo al flautista del cuento infantil la multitud corría calle abajo hipnotizada por el miedo. Como antílopes encabritados en una estampida la gente corría sin pensar siquiera, los pocos que se desviaron en las callejuelas lo hicieron para explotar y evitar que otros siguieran su camino. El camión de basura parecía completamente fuera de lugar en medio de la calle. La multitud rodeaba el vehículo cuando los trabajadores de la basura comenzaron a lanzarlas la basura, irónicamente esta vez del camión a la calle. Las bolsas se abrían y rompían revelando ampollas y frascos de un líquido marrón que obligaba a todo el que lo olía a pararse y vomitar. Como agricultores que riegan el campo los dos trabajadores rociaron a la gente con el spray con el líquido maloliente, miraban con la ilusión de ver su cosecha prosperar.



Cuando Delacroix volvió con el helicóptero no pudo creer lo que vieron sus ojos, pudo reconocer esa cara pese a sus cambios. Era el terrorista, ese tal Mud. ¡El causante de todo esto! Si pudiera volver atrás y haberle buscado como le dijeron sus superiores... qué estúpido y egoísta había sido. Y todos iban a pagar (otra vez) por su error. La culpa le abrasaba como metal incandescente, tenía que hacer algo. Preparó el misil, apuntó y disparó. No podía fallar.


El arte, la máxima expresión de Dios a veces era mera cuestión de azar. Mientras apuntaba con su rifle disparó mal y el viento desvió aún más su disparo. La probabilidad de que ocurriera lo que ocurrió era irrisoriamente ridícula, pero así ocurrió. La bala tropezó con un misil recién lanzado que explotó en el cielo, se sintió decepcionado y rió ante su error, pero no fue el único en reír, hubo dos risas más: Un hombre con una tos ronca, disfrutando de su suerte; y la risa de la desesperación y la locura, la risa de un hombre que acababa de romperse en pedazos. Sin duda alguna Dios era un artista.


Sí, es una parida que te cagas, quería dejarlo todo chachi para darle más profundidad a un par de personajes XD Si no os gusta lo corrijo y lo dejo como lo pensé en un principio
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SynK



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MensajeTema: Re: Historietas de Cid   Lun 02 Ago 2010, 11:55 am

Me parece que Cid no quería que se recordaran...Pero no se, al menos podrías haberlo preguntado a el(Si no lo has hecho, claro xD)Pero bueno, cuando pueda si eso me las leo y demás.
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MensajeTema: Re: Historietas de Cid   Lun 02 Ago 2010, 1:53 pm

SynK escribió:
Me parece que Cid no quería que se recordaran...Pero no se, al menos podrías haberlo preguntado a el(Si no lo has hecho, claro xD)Pero bueno, cuando pueda si eso me las leo y demás.

FAIL, ya lo hice xDDDD

Dijo k ya las estaba recopilando él, pero k le daba igual. Si no kiere k esten aki es darle a un boton y punto.
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Ert

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MensajeTema: Re: Historietas de Cid   Lun 02 Ago 2010, 3:49 pm

Dará igual porque yo la tengo guardada en mi PC.
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Cid_Campeador

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MensajeTema: Re: Historietas de Cid   Sáb 14 Ago 2010, 5:20 pm


“Cuándo te lo bebes todo, terminas bebiéndote tu propia vida” Vladimir Murdock, con dos copas de más.


Era media tarde y había un sol de justicia. La gente se apelotonaba en terrazas, mientras consumían helados y otros refrigerios Vladimir se adentraba en el lugar en donde aplastaba su tiempo como el que aplasta a una mosca molesta.
El bar estaba entre el casco antigüo de la ciudad y un pequeño asentamiento de yonkies y prostitutas. El cártel con el nombre hacía tiempo que se había caído “Luz de luna”, una mierda de nombre para un local así. Pero eso ya no importaba, ahí todavía le servían alcohol ahogado en agua y barato.
Una vez dentro solo funcionaban 3 bombillas de las 20 necesarias para alumbrar un zulo como aquel. Pero era buena la falta de luz, así no se veían la putrefacción y el ecosistema que derivaba de la suciedad.
Antes de pedir la primera copa miró en derredor y vio a 3 hombres: El camarero, un joven de 15 años que cobraba la mitad de su sueldo en “especias”; su compañero de bebida, Manny, un ex-estudiante que abandonó los estudios para acoger la bebida; y el nuevo parroquiano, un hombre, con un viejo y roído uniforme de ¿policía? Bah, ahora era un vagabundo cualquiera.
Después de beber lo suficiente como para romper su último cigarrillo entre los dedos, Vladimir se acercó al nuevo, que estaba fumando. Debía de llevar tiempo yendo a ese sitio pero normalmente la gente solo mira su bebida en un sitio así y no hacía preguntas. Mientras le pedía un cigarrillo Manny se acercó con cara divertida y cogió a Vladimir por el hombro.
-Este hombre, era un auténtico campeón-Claramente Manny arrastraba las palabras y vocalizaba como un paleto de pueblo- trabajaba de abogado en el único bufete que ganó un “pletio” contra N-Come. Este hombre es listo, ¡sí señor que lo es! Vamos “Valdemir”, cuéntale una de las tuyas al señor. JAJAJAJJA-Y se alejó tambaleante al cuarto de baño, un desperdicio enorme de alcohol si uno lo vomita después de ingerirlo.
El hombre del uniforme harapiento le dio amablemente un cigarrillo de una pitillera de platino.
–El tabaco es fuerte y seco, para hombres con clase y seriedad. Deberíamos coger el tabaco y dárselo a alguien que se lo merezca. ¿No cree? Señor… ¿? – El hombre habló pero no le dirigió la mirada ni un instante.
–Murdock, señor Murdock. Pero llámeme Vladimir, ya no me merezco ningún título señorial– Ahora Vladimir se percató de que estaba tan borracho como Manny o más… es difícil saberlo hasta que no se trata de pensar- Yo fui un gran abogado, el mejor de mi promoción. ¿Y sabe qué? Tenía una mujer preciosa y una hija con unos ojos azules más bonitos que el cielo. Pero todo eso se acabó, ya ve usted si se acabó cuando mi corazón quedó ahogado por el whisky.
Mi hija creció, no sé en que momento creció pero un día creció tanto que…
–Pero hombre de dios, ¿no ves usted que el cliente este tiene pasta? –interrumpió el camarero con un gallo mientras reprimía la risa, pero no una sonrisa de travesura– hazme er favor de callarse anda eres más pesao que mi madre.

–¿Ve el trato que me dan? Pero para qué engañarme, me lo he ganado a pulso. Mi mujer sufrió un aborto embarazada de gemelos, y no ha podido recuperar su salud desde entonces. Ya no puede trabajar y llora en casa recordando los tiempos en los que era feliz…
–Bueno… ejem…– y el nuevo señaló su copa a la vez que veía su cara reflejarse en la botella vacía. Tenía la cara salpicada de pelos con alguna salpicadura allí y acá de blanco. ¿Cómo era posible que hubiera acabado con ese aspecto? – Si no le importa joven…
–Y claro, mi hija tuvo que dejar los estudios y no la concedieron beca ninguna porque no era chica lista la pobre–Vladimir había continuado hablando aunque nadie le escuchase– y después de eso… –sus ojos se llenaron de lágrimas pero su cara de asco, como si las emociones hubieran saltado de pronto en su torrente sanguíneo ahogado de alcohol. – Se puso a trabajar con 16 años… pero se puso a trabajar en la calle y yo me bebía su dinero…
–Su hija tiene un polvazo que te cagas, JAJAJAJA– dijo el joven camarero mientras servía otra botella al robusto hombre del uniforme.
–Maldito hijo de puta– Y Vladimir saltó al cuello del joven como una víbora que ha dejado de oír la melodía del encantador de serpientes.
–¿Pero qué coño pasa aquí? joder–Manny salió del baño con los pantalones mojados y parte de la camiseta manchada. Lejos de separar a los dos hombres cogió una botella y comenzó a beber de nuevo.

–Yo creía ser un buen Coronel del Ejército de Seguridad Civil. Tenía todo un pozo de presidio bajo mi responsabilidad. Aún recuerdo cuando le contaba a mi sobrina que los monstruos no existen y que Dios está siempre mirándonos para ayudarnos si nos hace falta. Estaba profundamente equivocado. No era un buen coronel, y los monstruos existen. –Encendió otro cigarrillo antes de continuar hablando para él mismo– Ningún hombre está preparado para enfrentarse a un monstruo como el que se enfrenta a una oveja descarriada. No, si tengo que cazar a un monstruo, tengo que ser más duro y frío que el hielo. –Al tiempo que Vladimir arremetía contra el joven con una botella de Ron rota, el nuevo se levantaba sacaba un revolver de su chaqueta y disparaba a la nuca de Vladimir. La sangre salpicó al joven. –Aquí van dos de los grandes, uno por las molestias y otro por la botella que me llevaré por el camino, no tengo más tiempo que perder en este lugar con cucarachas como vosotros.

Víctor Delacroix, tenía un plan.
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